lunes, febrero 28, 2005

bibliotecas en los libros IV

Bueno, sigo la tradición de recopilar en nuestras bitácoras bibliotecarias fragmentos referidos a bibliotecas y/o cosas por el estilo. Y siendo así, no se me podía pasar un viejo tomito en encuadernación verde pino, con aspiraciones gracias a sus letritas doradas, que contenía tres obras de la escritora Agatha Christie. Una de ellas era Un cádaver en la biblioteca, aunque en la materia no es un fragmento no es muy jugoso, ahí va:
"Miss Marple comprendió entonces lo que había querido decir su amiga al asegurar que la muerta no era de verdad. La biblioteca era una habitación típica de los propietarios de la casa: grande, raída y desordenada. Tenía sus grnades sillones de hundido asiento, y pipas, y libros, y documentos sobre la gran mesa. De las paredes colgaban dos o tres buenos retratos de familia, unas cuantas acuarelas ochocentistas, malas y algunas escenas de caza que querían ser cómicas. Había un jarrón de margaritas en un rincón. Todo el cuarto era oscuro, meloso, casero. Proclamaba intensa y frecuente ocupación, uso familiar y eslabones con la tradición. Y, sobre la vieja piel de oso tendida ante la chimenea, yacía algo nuevo, crudo, espeluznante y melodramático.
...
Era una figura chillona, vulgar, incongruente a más no poder, en la sólida comodidad de viejo estilo en la biblioteca del coronel Bantry"
Personalmente, lo que más me gustó fue la piel de oso, ¡!

miércoles, febrero 23, 2005

Biblioteca poética II

Otro gran poema, este del novecientos une en su título uno de los requisitos venerados para una biblioteca: En el silencio de la biblioteca. Es de Fernando Fortún, y a mí me ha resultado enternecedor. Espero vuestras opiniones:

En el silencio de la biblioteca

Bajo el sol de la tarde de verano,
ciega el albor de estas casonas viejas,
mientras que en sus estancias silenciosas
la penumbra nos baña y nos consuela.
Y, como un moscardón, zumba el silencio;
un pregón que se arrastra, es una queja...
Duerme un profundo sueño la ciudad
en estas lentas horas de la siesta.

Y yo, sin dormir, sueño
en la paz que hay aquí, en la Biblioteca
municipal, donde se oyen las plumas
correr sobre el papel, cansadas, lentas...
Algún adolescente,
acodado sobre una antigua mesa,
lee los Episodios Nacionales,
o novelas de Verne, o de Pereda.
Y hay unos hombres calvos consultando
el Diccionario de jurisprudencia.

De los libros vetustos hay un vago
perfume a cosas muertas;
en los viejos estantes empolvados
parece que bostezan
de tedio y de cansancio, ellos que dicen
las añoradas vidas de otras épocas,
como abuelos que cuentan su pasado
y que hoy contemplan esta vida quieta...

Y delante de mí, abierto un tomo,
que no sé de qué trata, lo contemplan
mis ojos que soñando ven ahora
al abuelo de nívea guedeja;
y escucho el desgranar de sus palabras
con un sonoro ritmo de leyenda...

Y la paz es profunda;
no llegan los rumores desde fuera.
Los empolvados libros
quedamente bostezan...
Y delante de mí, abierto un tomo,
que sin verlo mis ojos lo contemplan.

Biblioteca poética

En el himno dedicado a la apertura de la Biblioteca de Montevideo en 1816, Francisco Arauco, nos regala la vista, quizás los oídos a todos aquellos que leen por lo bajo, con estos versos:


Salve Biblioteca!,
taller del ingenio,
escuela del genio,
vida del saber:

colmada te mires,
de preciosos dones,
y jamás pregones
del tiempo el poder.

martes, febrero 15, 2005

Desde pequeños, mejor

Bueno, no sé si ya habeis leído algo, pero el otro día escapándome de la biblioteca llegué antes a casa y mirando aburrida la tele me encontré con que unos padres hacen socia de la biblioteca municipal de Arroyo de la Miel (Málaga) a su hija recién nacida de sólo tres días. Así que, de parte del colectivo bibliotecario, auguramos una futura lectora... En fin, bravo por Midia y por sus papis tan concienciados, Sonia e Ignacio.

Más detalles

miércoles, febrero 02, 2005

Un nuevo enlace

Bueno, para seguir dándole vidilla a este blog, os aviso que un querido compañero nuestro ya ha terminado con un trabajillo de clase - ¡Qué tío, con el mismo tema tres asignaturas! - ya no tendremos que soportar sus agotadoras pero interesantes sesiones sobre el tema.

Por si no os suena el caso, se trata de una bibliografía de los impresos realizados por Juan de Brocar
durante su estancia en Alcalá de Henares - ciudad bella y singular a la que honro viviendo en ella (¿me he sobrado?) -. Está interesante, eso sí sólo es apta para amantes del fondo antiguo y deleitosos de portadas antiguas.

Lucas Corso, no me mates, no me mates.




Libros en la vida

Hoy me he levantado en la tesitura de la melancolía del amanecer... Y me ha dado por pensar que siempre he tenido libros por medio y que la gente que me inspiró confianza desde el principio, tenían algo desde el principio que podía ser almacenado en algún sitio. Así que últimamente, como ando desquiciada con la planificación de centros de documentación y todo eso, me apetece hacer un apunte pseudo-literario ya que nunca llegaré a aspirar a la literatura entera.
Fragmento 1, el hombre callado.
"Es un día de junio y estan cayendo sobre el cemento de la calle gotas. Pienso que tengo una cita concertada desde hace dos meses y que no me apetece ir, que quizá es mejor dar largas. Miro por la ventana y escuchó el fondo hueco de un telediario en el televisor, hablan sobre una guerra y yo permanezco en mi marcial silencio. Vuelvo un poco la cara para mirar de reojo la pantalla y veo un poco de sangre, un poco de niños heridos y una poca de gente huyendo.
-La guerra no es buena.
Me vuelvo sorprendida y miro sus manos arrugadas, sus ojos cubiertos de la neblina blanca de la vejez y vibra la tristeza con que lo ha dicho, casi susurrado.
-Ninguna guerra es buena - y le miro a los ojos y él me fija la vista hasta enfadarse íntimamente porque no está acostumbrado a que nadie le mire tan inquisitivamente como lo hago yo. No será el primero, no será el único.
-Cuando explotó la guerra, el frente dividió la finca en que trabajaba. A los muertos les quitabamos las botas. Ojalá no os pase nunca, - y acaba la frase con la palabra que me designada, que me definia hasta que murió con él-. Eso en los libros no viene."
In memorian JAHA