miércoles, febrero 23, 2005

Biblioteca poética II

Otro gran poema, este del novecientos une en su título uno de los requisitos venerados para una biblioteca: En el silencio de la biblioteca. Es de Fernando Fortún, y a mí me ha resultado enternecedor. Espero vuestras opiniones:

En el silencio de la biblioteca

Bajo el sol de la tarde de verano,
ciega el albor de estas casonas viejas,
mientras que en sus estancias silenciosas
la penumbra nos baña y nos consuela.
Y, como un moscardón, zumba el silencio;
un pregón que se arrastra, es una queja...
Duerme un profundo sueño la ciudad
en estas lentas horas de la siesta.

Y yo, sin dormir, sueño
en la paz que hay aquí, en la Biblioteca
municipal, donde se oyen las plumas
correr sobre el papel, cansadas, lentas...
Algún adolescente,
acodado sobre una antigua mesa,
lee los Episodios Nacionales,
o novelas de Verne, o de Pereda.
Y hay unos hombres calvos consultando
el Diccionario de jurisprudencia.

De los libros vetustos hay un vago
perfume a cosas muertas;
en los viejos estantes empolvados
parece que bostezan
de tedio y de cansancio, ellos que dicen
las añoradas vidas de otras épocas,
como abuelos que cuentan su pasado
y que hoy contemplan esta vida quieta...

Y delante de mí, abierto un tomo,
que no sé de qué trata, lo contemplan
mis ojos que soñando ven ahora
al abuelo de nívea guedeja;
y escucho el desgranar de sus palabras
con un sonoro ritmo de leyenda...

Y la paz es profunda;
no llegan los rumores desde fuera.
Los empolvados libros
quedamente bostezan...
Y delante de mí, abierto un tomo,
que sin verlo mis ojos lo contemplan.

3 Comments:

Blogger bibliotecosas said...

Estupendo :O) Gracias cami

7:41 p. m.  
Blogger texcatl said...

A mí me encantó, y aunque habla de una biblioteca mucho más antigua no puedo dejar de pensar mientras lo leo en la biblioteca de al lado de mi casa y en como entran los rayos de sol por la ventana.

10:06 a. m.  
Blogger Yavannna said...

Me ha encantado :D

10:45 a. m.  

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