miércoles, febrero 02, 2005

Libros en la vida

Hoy me he levantado en la tesitura de la melancolía del amanecer... Y me ha dado por pensar que siempre he tenido libros por medio y que la gente que me inspiró confianza desde el principio, tenían algo desde el principio que podía ser almacenado en algún sitio. Así que últimamente, como ando desquiciada con la planificación de centros de documentación y todo eso, me apetece hacer un apunte pseudo-literario ya que nunca llegaré a aspirar a la literatura entera.
Fragmento 1, el hombre callado.
"Es un día de junio y estan cayendo sobre el cemento de la calle gotas. Pienso que tengo una cita concertada desde hace dos meses y que no me apetece ir, que quizá es mejor dar largas. Miro por la ventana y escuchó el fondo hueco de un telediario en el televisor, hablan sobre una guerra y yo permanezco en mi marcial silencio. Vuelvo un poco la cara para mirar de reojo la pantalla y veo un poco de sangre, un poco de niños heridos y una poca de gente huyendo.
-La guerra no es buena.
Me vuelvo sorprendida y miro sus manos arrugadas, sus ojos cubiertos de la neblina blanca de la vejez y vibra la tristeza con que lo ha dicho, casi susurrado.
-Ninguna guerra es buena - y le miro a los ojos y él me fija la vista hasta enfadarse íntimamente porque no está acostumbrado a que nadie le mire tan inquisitivamente como lo hago yo. No será el primero, no será el único.
-Cuando explotó la guerra, el frente dividió la finca en que trabajaba. A los muertos les quitabamos las botas. Ojalá no os pase nunca, - y acaba la frase con la palabra que me designada, que me definia hasta que murió con él-. Eso en los libros no viene."
In memorian JAHA

2 Comments:

Blogger Yavannna said...

Está muy bien el fragmento :D

1:05 p. m.  
Blogger texcatl said...

soy un bicho muy bruto, todo el fallo gramatical. lo corregiré

2:00 p. m.  

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